Muchos agentes de seguros quieren vender más, tener más tiempo libre y trabajar con menos estrés. Sin embargo, entre llamadas, renovaciones, mensajes de WhatsApp y pendientes, el día se termina… y los resultados siguen siendo los mismos.
En El arte de vivir, Bob Proctor dice algo tan simple como poderoso:
sin disciplina, la felicidad y la prosperidad se quedan en deseo, no en realidad.
¿Por qué la disciplina es clave para los agentes de seguros?
Para un agente de seguros, la disciplina no significa ser perfecto. Significa hacer lo que se tiene que hacer, incluso cuando no hay ganas:
- Llamar a clientes
- Dar seguimiento a prospectos
- Revisar renovaciones
- Organizar la cartera
- Planear el día
No es glamuroso, pero es exactamente lo que construye comisiones constantes, tranquilidad y clientes fieles.
El enemigo silencioso: “luego lo hago”
La falta de disciplina casi siempre se disfraza de excusas comunes:
- “Luego organizo mi cartera.”
- “Luego invierto en herramientas.”
- “Luego reviso mis renovaciones.”
La realidad es clara:
si no cambias tu forma de trabajar, tus resultados tampoco cambian.
Pequeños hábitos que generan grandes resultados
La disciplina no se construye con cambios radicales, sino con acciones simples y repetibles:
- 10 minutos al iniciar el día para revisar tu agenda y definir tus 3 prioridades.
- Un horario fijo diario para llamadas y seguimientos, como si fuera una cita con tu mejor cliente.
- 5 minutos al cerrar el día para revisar lo que hiciste, lo pendiente y dejar listo el día siguiente.
La disciplina no te quita libertad, te la da
Contrario a lo que muchos creen, la disciplina no limita tu libertad.
Te da control, orden y claridad, y te permite sentir que tu negocio está en tus manos y no en el caos del día a día.
Tal vez hoy no puedas cambiar todo, pero sí puedes empezar con una acción disciplinada… y repetirla mañana.
Ahí es donde comienza la verdadera prosperidad para un agente de seguros.
